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Educación kirchnerista ¿al servicio de un desarrollo independiente o retoques para mantener el modelo imperialista?
La historia de la educación en Argentina, lo mismo que la de la industria, la investigación científica y otras, reconoce en su base, desde los orígenes mismos como Nación, la lucha entre dos proyectos principales. El de la burguesía intermediaria orientada hacia la exportación y aliada a distintos intereses de los monopolios extranjeros que, como es lógico, miraban la educación en función de sus propios intereses. De este modo hasta la administración peronista del 45-55 la formación de ingenieros estaba condicionada por el desarrollo de los ferrocarriles que eran ingleses, los agrónomos y los veterinarios, a la agricultura y la ganadería extensiva y así en cada una de las ramas.
Por el contrario, los distintos proyectos de desarrollo de una burguesía nacional, mirando el mercado interno y en el marco, principalmente, de una política de sustitución de importaciones, amplió enormemente, en cantidad y en variedad, las necesidades de recursos humanos en variadas ramas de la producción y la cultura.
Es decir que, salvo en el periodo de gobierno peronista que va del 45 al 55, la educación en Argentina, prácticamente no ha conocido, un proyecto integral al servicio de las necesidades o de la construcción de una nación económicamente independiente, políticamente soberana y socialmente justa.
Personalmente creo que ese ha sido el único proyecto integral o más completo. Al mismo tiempo que se dio lugar al desarrollo de la industria pesada (carbón, acero, petróleo, minerales estratégicos, industria aeronáutica, militar, industria nuclear, astilleros, etc.) se inauguraron 8 nuevas universidades, la producción científica entonces fue alentada, se desarrollo un avanzado sistema de salud y de educación pública que nos ubicó a una enorme distancia del resto de América Latina. Al amparo de leyes apropiadas y con el significativo elevamiento del poder adquisitivo popular, se desarrolló también una importante industria cultural, que influenció toda América Latina, y que además la hiso conocer en prácticamente todo el mundo, y que aún ahora no se ha logrado superar. Como ejemplo, se podría decir que, a partir del actual renacimiento del cine nacional, se ha vuelto a producir aproximadamente 50 películas por año, la misma cantidad que en los años 50.
Todos esos logros de la industria nacional, de la ciencia, de la educación y de la salud pública, etc. sufrieron un largo periodo de demolición que comenzó con el golpe de estado de 1955 y que en el caso de la Universidad Pública tiene su clara expresión en la noche de los bastones largos, durante la dictadura de Onganía.
Este periodo de desmantelamiento fue largo, porque la universidad y el pueblo argentino habían hecho un recorrido histórico, desde la propia Reforma del 18, que había demostrado al pueblo que podíamos vivir de otro modo, en otras condiciones, ser respetados como país, como intelectuales y profesionales… como argentinos.
Estas experiencias fueron la base de una fuerte resistencia a los distintos proyectos pro oligárquicos e imperialistas que se dieron luego, haciendo necesario finalmente, el baño de sangre de 30 mil desaparecidos para romper esa resistencia, durante el golpe de 1976. A pesar de todo, no lo lograron. A pesar de los 30 mil desaparecidos, Argentina es una de las pocas naciones, sino la única, donde la educación universitaria es gratuita. Esa realidad no es el regalo de ningún gobierno: es producto de la dura lucha de casi 100 años.
No vamos a seguir abundando en un tema en el que no somos expertos: la historia. Pero todos estos ejemplos sirven para graficar el movimiento pendular del desarrollo de la educación argentina, en una contradicción que podríamos sintetizar entre: Educación al servicio de la burguesía intermediaria vs. Educación al servicio del desarrollo de un país económicamente independiente, políticamente soberano y socialmente justo. Estamos usando una frase que era clásica del Peronismo.
Producto de esta larga y continua disputa de estos dos grandes proyectos, el sistema educativo argentino y en San Juan, es en cierto modo amorfo o mejor dicho, toma distintas formas que reflejan las distintas épocas y las distintas ideas directrices.
Los distintos proyectos oligárquicos que han dirigido la educación en Argentina, no han podido hacer retroceder el reloj a los tiempos de la década infame (los 30’): cuando a la educación accedían solamente las elites. Al no poder hacer esto, la táctica más o menos general ha sido segmentar y dar un tratamiento distinto a los distintos sectores educativos, carreras, escuelas, etc. Dependiendo de a que rama de la economía servía, que sectores sociales, etc.
En ese sentido podemos decir hoy que no hay un sistema unificado en los criterios generales para todo el país, para cada provincia, para cada escuela o universidad. O, a la inversa, que en cada lugar provincia o región la educación asume una determinada forma dependiendo del proyecto político y económico que hegemoniza.
De esta manera, podríamos decir que hay un proyecto dominante a nivel nacional, que caracterizamos como agro exportador, minero, turístico, etc. pero ese proyecto tiene distintas expresiones en cada lugar.
No es lo mismo ese proyecto en la pampa húmeda (sojera) que en San Juan (minero). Como un ejemplo de cada cosa y de la segmentación de los servicios educativos, podemos recordar el accidente ocurrido hace dos años, en la Universidad de Rio IV, que provocó la muerte de más o menos seis personas (entre docentes y estudiantes) y que puso en evidencia la estrecha relación de la Universidad y la Aceitera General Deheza una de las principales exportadoras de aceite de soja del país.
Casos similares podemos citar en nuestra propia Universidad con la creación de tecnicaturas que tienen directa relación con las necesidades de la gran minería y la Barrick Gold en particular. Esto se ha hecho a nivel de carreras universitarias, como a nivel medio. No se trata de criticar la creación de estas tecnicaturas desde posiciones anti mineras en general, se trata de criticar decisiones que condicionan la autonomía universitaria, por una parte, porque la existencia de esas carreras depende de los aportes de la Barrick y no de la Universidad, por un lado. Por otro, que detrás de estas creaciones la universidad no muestra que tenga un modelo de desarrollo para toda la minería en San Juan, ni del propio San Juan. Muchas de las decisiones respecto a creaciones, proyectos de investigación, servicios a terceros son el resultado de relaciones bilaterales entre un particular sector de la economía provincial o nacional y el grupo técnico o científico que puede prestar el servicio casi de forma “autónoma”, y en cuanto a la decisión y la distribución de los beneficios.
Todos los sectores relacionados con las exportaciones de uvas, aceite de oliva, vinos finos, además de la minería, van buscando su propio nicho y situación “académica”. La Universidad Católica, lleva mucha distancia en su afán por “servir a la comunidad”. El resto de las carreras, la docencia y la investigación que no pueda transformarse en mercancía en este esquema minero, agroexportador y turístico, se transforma en un sector marginal, que apenas subsiste.
Esto último tiene que ver con la táctica diferenciada con que trata el gobierno a uno y a otro. Es obvio si hablamos de las “ventajas” de realizar estudios relacionados con la minería o las exportaciones en general. Para el resto de los servicios educativos es esperable su transformación en función de preparar mano de obra para la producción de “algo” que sea exportable.
Mientras esto ocurre, el gobierno, tanto nacional como provincial, ha mantenido una política amplia de subsidios. Esta política, en todos los casos, tiene como objetivo promover la enseñanza de habilidades aplicables a producción para la exportación (como ya dijimos). En segundo lugar, reducir el potencial de conflictividad social. Con subsidios como Argentina Trabaja, maternidad, asignación universal por hijo, becas, etc. el gobierno nacional garantiza un mínimo de subsistencia para la masa más pobre y evita la presión sobre el mercado de trabajo (la mayoría de estos subsidios son incompatibles con el trabajo en blanco). A su vez, el desarrollo de distintos planes nacionales, además de resolver problemas de urgente solución, van posibilitando el desarrollo de cuadros dirigentes en todos los niveles, desde profesionales hasta dirigentes barriales, funcionarios, etc.). El manejo monopólico de los recursos, le está permitiendo al gobierno ir creando las bases para su permanencia futura.
La política educativa provincial, parece estar circunscripta a la bajada de planes nacionales y aplicarlos a la provincia, tales como construcción de escuelas, becas y ayudas para los estudiantes, programas de mejoramiento y perfeccionamiento docentes, etc. Respecto a esta práctica, en la campaña del plebiscito realizado el 8 de mayo para permitir un nuevo mandato del gobernador actual, su hermano, el senador Cesar A. Gioja, declaró que su hermano construye, escuelas pero no ha logrado dar forma a un sistema educativo. Construye hospitales pero no hay un sistema de salud. Como se dice, a confesión de parte relevo de pruebas.
Las críticas
Decimos que el proyecto K, no es un proyecto nacional ni popular, porque al igual que otros proyectos pro imperialistas de burguesía intermediaria, no tiene como objetivo el desarrollo de una industria nacional independiente, ligada centralmente al desarrollo del mercado interno, sino a la exportación. También, al igual que todos los proyectos oligárquicos, se apoya en los grandes latifundios y pooles sojeros. El kirchnerismo no ha cambiado el hecho de que lo fundamental de las exportaciones sean productos primarios no industrializados o semi industrializados.
No es fácil hacer una crítica a la política educativa del proyecto K, sino analizamos y encontramos el sentido político de cada una de sus prácticas económicas y educativas.
Con esto queremos decir, que no podemos hacer una crítica abstracta de la política de subsidios con el rótulo de “demagogia” sino la encuadramos en el proyecto político que ella se da.
Propuestas
Si en la actualidad o el corto plazo, nosotros fuéramos gobierno, seguramente haríamos lo mismo o coincidiríamos en muchas de las acciones educativas y sociales. El problema principal no está allí, sino en el hecho de que esas acciones, esos planes no están articulados con un proyecto de desarrollo armónico de la provincia y la nación. No tiene relación con el desarrollo de la industria pesada ni liviana nacional, no tiene relación con la producción de alimentos para nuestra propia población sino para los criaderos de cerdos en China.
La posibilidad de dar forma a un sistema educativo popular tiene que ver, con la necesidad de dar forma también a un proyecto de desarrollo alternativo al llamado Proyecto de la 2ª Reconstrucción. Mientras eso no ocurra o mientras ese proyecto popular va tomando forma, no solamente no nos podemos oponer a las medidas asistencialistas. Sino a su generalización en vistas a la creación de trabajo genuino. Trabajo que no se creará sino es con otro modelo productivo, que favorezca la creación y del desarrollo de la pequeña y mediana industria, la recolonización del campo, expropiando y repartiendo la tierra extrajerizada, con la obligada industrialización de los productos de cada zona, etc. En este sentido es necesario un Sistema Educativo integrado que logre desarrollar en cada región el tipo de educación adecuada para este proyecto desde todas las disciplinas científicas.
Solo un programa de este tipo puede garantizar y dar un nuevo sentido al asistencialismo imperante. La elaboración de proyecto de este tipo, no puede ser producto de la elaboración aislada de técnicos y profesionales, sino de la práctica política y social diaria que dispute en cada caso concreto un cambio de política.
La puesta en venta de la estancia Punta del Agua en el extranjero. Estancia con más de 400 mil hectáreas es un claro ejemplo de lo que decimos. Al respecto se han alzado numerosas voces en contra denunciando la existencia de tierras libres al mismo tiempo que en San Juan, en los últimos 20 años, han desaparecido 11 mil productores. Este ejemplo, que se repite a nivel nacional en las luchas de los originarios, campesinos sin tierra etc. tiene la doble virtud de poner en evidencia lo medular de la política nacional y el camino alternativo (reforma agraria) para un proyecto nacional. Proyecto que aún no existe más que en bosquejos generales y que demuestran la necesidad de preparar un grupo cada vez mayor de profesionales con este objetivo.
Para nosotros, especialistas en educación, ha sido toda una experiencia nueva tener que pensar o aplicar nuestros conocimientos en este sentido y al análisis de una realidad que escasamente conocemos. Esto es demostrativo de atraso que tenemos al respecto, lo que ameritaría la creación de una comisión permanente de profesionales, que haga un seguimiento crítico y exhaustivo de la política nacional y provincial, para ir diagramando líneas de acción más concretas, que contribuyan al avance del pueblo.
Hector Mugas – Raúl Silva
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